Estudio: Problemas y necesidades de los pacientes con cáncer frente a la COVID-19

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Cáncer de mama: cómo se vive la enfermedad en tres etapas de la vida

Elena (35), Luisa (46) y Maria Teresa (66) son tres mujeres a las que diagnosticaron en momentos muy distintos. Curadas o no, hablan de su experiencia para concienciar de que este tumor puede aparecer en cualquier edad. 

Elena, Luisa y María Teresa no se conocen de nada, ni siquiera comparten la misma edad, pero hay algo que las une y que es inexplicable para quien no lo haya vivido: las tres han pasado por un cáncer de mama. A cada una la enfermedad le llegó en un momento distinto de su vida y las cambió para siempre. Ellas son el ejemplo de que el cáncer no entiende de edades y puede aparecer en cualquier momento.

Elena lo descubrió a los 33: “Yo me lo note duchándome”. Estaba practicando la autoexploración, el método recomendado para detectar anomalías en las mamas mediante palpación, cuando notó algo extraño. “Era un triple positivo, un tipo de cáncer que responde a las hormonas estrógeno y progesterona, el pack completo”.

A Luisa le detectaron la enfermedad con 43 años y, desde entonces, explica que ha sufrido “una mastectomía radical con vaciamiento de ganglios”. “He pasado por miles de pruebas: radioterapia, hormonoterapia… Me han reconstruido las mamas y hace unos meses tuve una progresión en los huesos”, cuenta. Dos años después, tiene clara su situación: “El mejor de mis escenarios es que puedan cronificar la enfermedad para que no siga avanzando”.

Para Maria Teresa ha pasado bastante más tiempo desde que le dieron la noticia a sus 57 años. Ahora, con 66 y jubilada, piensa en ese momento y admite que “fue un palo porque no te lo esperas nunca”. En su caso, se hacía mamografías “todos los años”, aunque el diagnóstico no fue una sorpresa del todo: “Yo ya sospechaba algo cuando fui, notaba cambios en la mama, un pezón retraído”.

Recibir el diagnóstico

Nadie sabe cómo reaccionar cuando te comunican que tienes cáncer, “aunque lo vas asimilando cuando te empiezan a hacer tantas pruebas. Sabes que hay algo que está fallando, pero cuando te lo verbalizan caes en shock“, explica Luisa. Ella decidió realizarse todas las pruebas en secreto, sin decirle nada a su familia. “Recuerdo que dije: ‘cualquier cosa después de la comunión de mi hijo’. Mi obsesión era no fallarle, no entristecer su momento. Fue como… ahora no me viene bien, como si pudiésemos dar la bienvenida al cáncer cuando nos convenga”. Ella esperó a una mañana de domingo para contárselo a sus hijos. “Lo que sientes es culpa cuando te lo dicen. Culpa porque no podía caer enferma porque soy madre, porque no me acordaba de cuándo había sido la última revisión”.

“Lo que sientes es culpa cuando te lo dicen. Culpa porque no podía caer enferma porque soy madre, porque no me acordaba de cuándo había sido la última revisión”

María Teresa tuvo una reacción similar y no quiso decírselo a su hijo, que estaba en Navarra estudiando, hasta que terminara los exámenes. “Me preocupaban esas cosas, lo de alrededor, más que la enfermedad en sí”, rememora de ese día en el que la acompañó su vecina enfermera al hospital. “Me entraron nervios, miedo no, porque pensé que lo habíamos pillado y lo iba a pasar, nunca he asociado la enfermedad con la muerte“.

“Yo me quedé en shock”. Tras la biopsia, Elena acudió a la consulta del médico con su madre y una amiga, pero no fue hasta horas después cuando lo asimiló por completo. Llevó su enfermedad muy discretamente “porque no quería generar penas ni oír el ‘pobrecita que tiene cáncer'”.

El después

Dicen que es un paréntesis, pero he aprendido que no es un paréntesis que se abre y se cierra, sino que es una etapa nueva y completamente distinta. Las secuelas van a estar contigo siempre, no hablamos de ellas porque son tabú, tienes que dar las gracias por haberte curado y no puedes quejarte”. Elena ha pasado por quimioterapia, cirugía, radioterapia, inmunoterapia y aún le quedan cuatro años de hormonoterapia. Aunque hace año y medio que acabó la quimio, sus efectos secundarios ya son su nueva realidad.

Es una visión de la vida después de la enfermedad que comparte Maria Teresa: “Tener cáncer es empezar otra vez de nuevo cuando acabas el tratamiento”. Su tumor estaba en un estadio anterior al terminal, con metástasis múltiples en la axila. Tuvieron que realizarle una mastectomía radical, incluido el músculo del pectoral, y sabe que su brazo nunca volverá a funcionar como antes.

“Tener cáncer es empezar otra vez de nuevo cuando acabas el tratamiento”

Cambio vital

Luisa, que sigue con la enfermedad, cree que “hay alrededor del cáncer una especie de aura donde todas nos vestimos de rosa y nos vemos muy felices, pero hay que vivir el día a día, las secuelas, cómo te cambia ya no solo tu cuerpo, sino tu estado de ánimo, tus fuerzas y tu mentalidad. Prácticamente es imposible ser la misma persona que eras antes, eres distinta”.

Cuando Elena, que ahora tiene 35, piensa en lo que podría haber sido su vida con 33 años sin cáncer, tiene claro qué ha perdido: “He reducido las posibilidades de ser madre a cuatro óvulos congelados cuando tenga 40 años”. Nunca ha tenido un fuerte deseo por tener hijos, pero por su edad, en su entorno casi todas sus amigas ya eran mamás. “Cuando te dicen que a lo mejor no puedes ser madre, piensas ‘vaya, a lo mejor sí quiero serlo’. Es una parte que el cáncer me ha quitado”. A eso se le suma el no haber podido divertirse como cualquiera en esa edad al estar “presa de la cama” porque el tratamiento le impedía siquiera hablar por teléfono.

“El cáncer me ha quitado sentirme mujer”. A Luisa le realizaron una doble mastectomía y, al igual que Elena, la sometieron a una castración química. Para ellas, la pérdida de la menstruación y la llegada de la menopausia a raíz de la quimioterapia es lo que hizo que dejaran de sentir su feminidad. “Este cáncer para nosotras es devastador porque dejas de ser mujer”, coincide Elena.

“El cáncer me ha quitado sentirme mujer”

Sorprende que María Teresa, curada hace ocho años, ha logrado verlo con otro punto de vista: “Empecé a apreciar cosas que antes no valoraba. Me di cuenta de que me encantaban los árboles, me olía la hierba como nunca antes…”

En los ojos de los otros

Tanto Elena como Luisa coinciden en que la reacción de los demás ha sido muy hiriente. “Es una enfermedad muy larga y te das cuenta de que te dejan de lado sin querer. A la gente le viene muy grande”, resume Elena, quien asegura que “aún estando siempre con mi familia y amigos, tuve esa sensación de vacío, de soledad pura”.

Ese miedo a ser “el monotema” por repetir que no se encuentran bien es lo que muchas veces les hace sentir desamparo. “El no querer dar pena, que no te traten como una pobrecita. No somos ni eso ni superheroínas, somos mujeres que estamos pasando por una circunstancia difícil y lo que necesitamos es apoyo”, resume Fernanda.

Para evitar esas situaciones, Elena tiene un aviso para todos los que traten con un paciente oncológico: “Escucha más, habla menos, cuida, acompaña, empatiza y no intentes dar consejos que puedan desautorizar al doctor”.

 

Fuente: 2o minutos

A todas nuestras queridas pacientes

26 DE MARZO 2020,

A todas nuestras queridas pacientes,

Sabemos que esta epidemia del coronavirus Covid-19 lo ha eclipsado absolutamente todo, incluso tu lucha contra el cáncer de mama.

Desde aquí queremos transmitirte que no nos hemos olvidado de ti. Los que nos dedicamos de alguna manera al tratamiento del cáncer de mama sabemos que las pacientes con esta enfermedad deben extremar las medidas de precaución, especialmente las que están bajo el tratamiento de quimioterapia que son grupo de riesgo. Algunas de estas medidas están dirigidas a evitar acudir a los centros sanitarios y disminuir con ello el riesgo de contagio.

La mayor parte de los casos de cáncer de mama no cursan de forma agresiva a corto o medio plazo por lo que, durante este periodo que vivimos, se recomienda retrasar lo máximo posible los procedimientos de diagnóstico y tratamiento hospitalario.
La crisis provocada por el Covid-19 ha obligado a cerrar muchos quirófanos y en algunos centros apenas están disponibles para cirugías de emergencia. Estas circunstancias obligan a alterar el protocolo de actuación tomando una serie de medidas que pueden ser aplicadas dependiendo de la situación epidemiológica de cada región y de las posibilidades concretas de cada hospital. Estas medidas podrán alterar el orden o el plazo de los tratamientos, siempre valoradas individualmente por el comité multidisciplinar y sin perjudicar en la medida de lo posible el pronóstico de cada enferma.

Algunas de las recomendaciones a considerar son:

-Solo serán realizadas intervenciones quirúrgicas imprescindibles de cáncer de mama, el equipo multidisciplinar valorará en cada caso la prioridad de la cirugía, de mayor a menor riesgo.

-En caso de mastectomía no será realizada reconstrucción inmediata. Estos procedimientos implican no solo aumentar los días de ingreso en el hospital sino también las posibles complicaciones o la necesidad de curas los días siguientes a la operación, incrementando el riesgo de contagio.

-Se evitará la cirugía de reducción de riesgo o simetrizaciones de la mama contralateral.

-Si no podemos realizar la intervención quirúrgica en algunos casos se podrá iniciar tratamiento neoadjuvante (quimioterapia o hormonoterapia antes de ser operada).

-Deseamos que con ayuda de todos retomemos lo antes posible los cuidados que mereces y por favor, toma las precauciones recomendadas por el servicio nacional de salud que confiamos surtan efecto. Saldremos de esta y aprenderemos para el futuro.

Seremos una sociedad más fuerte.
Un cordial saludo,

Junta Directiva de la Asociación Española de Cirujanos de la Mama (AECIMA)

Carta

Transformamos el cáncer de mama juntos

Carta blanca relativa a una nueva iniciativa de colaboración para mejorar la prevención, el diagnóstico y el tratamiento del cáncer de mama en Europa.

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¿Los robots pueden detectar el cáncer de mama con la misma certeza que los radiólogos más expertos?

La inteligencia artificial ha alcanzado el nivel no solo de los radiólogos, sino también de los radiólogos que pasan al menos una parte sustancial de su tiempo interpretando mamografías, según un estudio en «Journal of the National Cancer Institute».

Los sistemas de inteligencia artificial pueden funcionar con la misma precisión que los radiólogos a la hora de detectar un cáncer de mama. Lo sugiere una investigación publicada en «Journal of the National Cancer Institute».

El cáncer de mama es el tumor más común en las mujeres y, a pesar de las mejoras importantes en la terapia, sigue siendo una causa importante de mortalidad relacionada con el cáncer, ya que representa aproximadamente 500.000 muertes anuales en todo el mundo.

Los programas de detección de cáncer de mama que utilizan mamografía son eficaces para reducir la mortalidad relacionada con esta cáncer. Sin embargo, precisan un gran esfuerzo humano debido a la gran cantidad de mujeres que deben someterse a exámenes de detección. Teniendo en cuenta la creciente escasez de radiólogos en la detección mamaria en algunos países, muchos investigadores creen que vale la pena investigar otros métodos de detección.

Desde la década de 1990, se han desarrollado sistemas de detección asistidos por computadora para detectar y clasificar automáticamente las lesiones mamarias en las mamografías. Sin embargo, ningún estudio realizado hasta la fecha ha encontrado que estos sistemas mejoren el rendimiento del cribado o la rentabilidad. Esto ha impedido su uso como método rutinario para la mamografía.

En este estudio, los investigadores han comparado el rendimiento de detección de cáncer de un sistema de inteligencia artificial disponible comercialmente con el de 101 radiólogos.

Cada conjunto de datos consistió en exámenes de mamografía adquiridos con sistemas de cuatro proveedores diferentes, evaluaciones de múltiples radiólogos por examen, que arrojaron un total de 2.652 exámenes (653 malignos) e interpretaciones de 101 radiólogos (28.296 interpretaciones independientes).

Y el robot no fue estadísticamente inferior al promedio de los 101 radiólogos. De hecho, logró una precisión de detección de cáncer comparable a la de un radiólogo experto en cáncer de mama.

«Antes de que pudiéramos decidir cuál es la mejor manera de introducir los sistemas de inteligencia artificial en el ámbito del cribado del cáncer de mama con mamografía, quisimos saber cómo de buenos pueden ser estos sistemas», señala Ioannis Sechopoulos, uno de los autores del artículo y radiólogo de la Universidad de Radboud (Holanda). «Fue emocionante ver que estos sistemas han alcanzado el nivel no solo de los radiólogos, sino también de los radiólogos que pasan al menos una parte sustancial de su tiempo interpretando mamografías».

Fuente: ABC

Subclasificar tumores en cáncer de mama, clave para mejorar el abordaje

La expresión génica permite identificar a grupos de pacientes con una respuesta parecida

Diseccionar el cáncer de mama y conocer mejor a los pacientes a través de la biología.

Este es el objetivo con el que el grupo académico de investigación clínica en cáncer de mama, Solti, ha celebrado el Scientific Outreach ‘Avances en la biología del cáncer de mama: el impacto en la clínica’ en el que se han dado cita numerosos especialistas para hablar de los principales avances que se han producido en los últimos 12 meses en torno a este tumor, analizar en qué punto se encuentra la investigación traslacional y actualizar los estudios más relevantes llevados a cabo por Solti y que se encuentran actualmente en fase de reclutamiento.

Eva Ciruelos, oncóloga médica en el Hospital Universitario 12 de Octubre y presidenta de Solti, ha remarcado durante su intervención, la importancia de conocer la expresión génica de los tumores de cáncer de mama.

Hay que conocer esta información para hacer una correcta subclasificación de la patología más allá de luminal, triple negativo y HER2. Si vamos fenotipo a fenotipo vamos a encontrar muchos subtipos”, explicó la especialista.

Asimismo, la oncóloga ha recordado que los subtipos intrínsecos no deben responder aún a tratamiento pero tienen que tener un impacto en los estudios para seleccionar mejor los tratamientos

En Solti tenemos amplia experiencia en investigación molecular y en la subclasificación de grupos clásicos en subtipos intrínsecos basados en la expresión de un perfil genético determinado mediante un tecnología llamada Nanostring, que nos está permitiendo identificar a grupos de pacientes con un comportamiento parecido que responden de una forma determinada a fármacos”, destacó.

Esta hipótesis nos ha permitido diseñar diferentes estudios prospectivos, donde los pacientes son seleccionados con base en esta expresión genética. De hecho, en 2019 se van a iniciar tres estudios con esta nueva clasificación basada en el subtipo intrínseco”, añadió Ciruelos.

Inmunoterapia en el tratamiento del cáncer de mama

Al finales de 2018 llegaba la primera publicación de un estudio fase 3 donde se demuestra que la combinación de pembrolizumab y quimioterapia en pacientes de fenotipo triple negativo con expresión PDL1 funciona reduciendo el riesgo de progresión de una forma muy significativa.

La inmunoterapia en mama es una nueva herramienta activa, pero necesitamos mejorar su uso, plantear qué porcentaje de población puede beneficiarse más y qué porcentaje no necesita el combo de quimioterapia”, subrayó Valentina Boni, especialista del Centro Integral Oncológico Clara Campal del HM Hospital Sanchinarro.

Fuente: Gaceta Médica

“La inmunoterapia abre la posibilidad de curar el cáncer”

Al inmunólogo estadounidense James P. Allison se le considera uno de los padres de la inmunoterapia. Este doctor, junto con Tasuku Honjo, recibía en 2018 el Premio Nobel de Fisiología o Medicina por haber descubierto que se puede utilizar el sistema inmune para combatir el cáncer, un tratamiento que muchos investigadores habían tratado de desarrollar durante décadas, sin un resultado satisfactorio hasta que Allison lo hizo.

Comencemos con la definición de la idea principal. En términos generales, ¿qué es la inmunoterapia?

La inmunoterapia se basa en la idea de que el sistema inmunitario puede combatir cualquier tipo de cáncer. En el caso de los inhibidores de puntos de control inmunitario, los medicamentos por los que el doctor Honjo y yo recibimos el premio Nobel, se basa en que hay que darle un pequeño estímulo al sistema inmunitario para que actúe contra el tumor. Los inhibidores de puntos de control «levantan el freno» de las células T y las libera para que actúen contra el cáncer.

Su investigación ha permitido desarrollar una moderna estrategia para tratar el cáncer ¿Cuál es la clave de su avance?

Se llevaba más de un siglo tratando de utilizar el sistema inmunitario para combatir el cáncer y el resultado había sido mínimo. De hecho, la idea había sido muy desacreditada. Fue en mi laboratorio (y el de Jeff Bluestone), donde se descubrió que el CTLA-4 permitía inhibir puntos de control. Aún así, los 30 años de investigación previos en mi laboratorio y en otros fueron esenciales para llegar hasta ahí y para contextualizar correctamente los descubrimientos sobre el CTLA-4 y la PD-1.

¿Cómo podemos luchar contra el cáncer con nuestras propias células?

Dado que las células cancerígenas son producto de un proceso de mutación, todos los tipos de cáncer poseen proteínas mutantes que no están presentes en las células normales. El sistema inmunitario del cuerpo y, en particular, las células T, está equipado para reconocer y eliminar aquellas células que cuenten con proteínas anómalas (neoantígenos). Cuando entendemos los mecanismos principales mediante los cuales se activan y se regulan las células T, podemos manipularlas para luchar contra el cáncer. En este caso, los «frenos» de las células T han eliminado la respuesta ante el cáncer. La inhibición de los puntos de control elimina esos frenos, permitiendo así que el sistema inmunitario ataque el cáncer.

¿Qué tumores se pueden tratar con inmunoterapia?

En teoría, cualquier cáncer que presente neoantígenos se puede tratar inhibiendo los puntos de control. No obstante, hoy por hoy, solo se han podido tratar con inhibición de puntos de control los cánceres que presentan muchos neoantígenos y, aun de los que están en ese grupo, el tratamiento solo ha salido bien en, más o menos, la mitad de los pacientes. Hoy por hoy, continuamos trabajando, tanto en mi laboratorio como en otros, para esclarecer por qué la inhibición de los puntos de control no resulta con algunos cánceres y algunos pacientes y utilizar ese conocimiento para despejar el camino de nuevos tratamientos y combinaciones que puedan servir de tratamiento.

¿La inmunoterapia cambia las reglas del juego en la lucha contra el cáncer?

En lugar de hablar de alargar la vida en meses, estamos hablando, justificadamente, de la posibilidad de curar el cáncer.

Hoy por hoy, ¿qué papel des- empeña el sistema inmunita- rio a la hora de tratar los tu- mores?

Es un tema sobre el que hay poca investigación y mucha especulación.

¿Qué resultados están consiguiendo con estos tratamientos?

Por increíble que parezca, los pacientes con melanoma que responden al tratamiento antiCTLA-4 y sobreviven los cuatro primeros años, aparentemente, se acaban curando. Entre los primeros pacientes tratados con ipilimumab, hay pacientes que llevan curados quince años y ahí siguen.

¿En qué fase de la lucha contra esta enfermedad nos encontramos?

Diría que todavía estamos en una fase temprana a la hora de utilizar la inmunoterapia para combatir el cáncer. Vemos el po- tencial de utilizar inhibidores de puntos de control inmunitario en algunos pacientes con cáncer y, ahora mismo, este tipo de trata- miento se considera un pilar fun- damental en la lucha contra el cáncer, junto con la cirugía, la quimioterapia y la radioterapia. Actualmente estamos trabajando para dilucidar los motivos por los que la inmunoterapia funciona para unos y no para otros.

Fuente: Suplemento ABC I+D+i
Fuente: guiadeprensa.com

‘Match point contra el cáncer de mama’

Las células madre tumorales, que son las iniciadoras y promotoras del cáncer, tienen especial capacidad para escapar a los tratamientos habituales (quimioterapia y radioterapia). Generalmente, el tumor se inicia en una zona específica del cuerpo y prolifera, migra e invade otras regiones a partir de la división de estas células.

La radioterapia y la quimioterapia destruyen una parte de la masa tumoral, pero no eliminan por completo la población de células madre. Por ello, aun habiendo desaparecido gran parte del tumor, es posible que las células iniciadoras continúen su actividad y provoquen metástasis un tiempo después de recibir tratamientos.

La Asociación Estadounidense de Oncología Clínica estima que si el cáncer se encuentra solo en la mama, la tasa de supervivencia del paciente a cinco años suele ser del 99%. En cambio, si el origen del tumor se disemina y alcanza otros tejidos, esta tasa se reduce al 27%. Los casos de diseminación siguen siendo los más incontrolables.

Atacar en el origen

Frenar a estas células promotoras del tumor es la apuesta contra el cáncer de María Salazar (Madrid, 1982) y su equipo del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), quienes estrenan un proyecto para atacar directamente a las células madre del cáncer de mama despojándolas de sus ‘superpoderes’ malignos.

Las terapias convencionales, quimioterapia y radioterapia, están dirigidas a frenar la división celular. La terapia de diferenciación que nosotros pretendemos aplicar en este proyecto pretende madurar las células que son las responsables de la reaparición de la enfermedad tras unos años o las potenciales metástasis.

El mayor ‘superpoder’ de todas las células madre, sean cancerosas o no, es su alta capacidad para dividirse y transformarse en todos los tipos de células que forman cada órgano de nuestro organismo, desde un ojo hasta el corazón. Una vez han madurado y se han diferenciado para formar tejidos concretos, ya no se multiplican con tanta facilidad y rapidez.

Salazar y su equipo proponen provocar esta diferenciación en las células madre tumorales y la clave de su estrategia es lograrlo con la ayuda de un microRNA. Ya llevan más de cuatro años trabajando con estas pequeñas moléculas, pero en otro tipo de células madre, las embrionarias: “Sabemos que nos permiten controlar la expresión de un gran número de genes que son responsables de la maduración de las células madre”. Ahora quieren demostrar que este mecanismo también funciona con las células madre tumorales.

La investigadora insiste en que el objetivo de su iniciativa no es destruir la masa tumoral, sino mejorar la eficacia de la quimio y la radioterapia: “La terapia de diferenciación es complementaria a los tratamientos dirigidos a eliminar el tumor, que esperamos que de esta forma sean más eficientes”. Su intención es atacar al origen de la proliferación primero y, después, continuar con tratamientos convencionales. Por esta razón, la terapia de diferenciación está dedicada a los estadios iniciales del tumor.

Ahora, el equipo está desarrollando ensayos preclínicos en ratones para demostrar el efecto antitumoral y antimestastásico del microRNA. Si se confirman los resultados positivos, tratarán de probar el tratamiento con otros tipos de tumor. El objetivo final, si todo sale bien, será trasladar las pruebas a la clínica para tratar a pacientes.

El proyecto de María Salazar y su equipo ha sido titulado ‘Match point contra el cáncer de mama‘ y forma parte de la iniciativa de crowdfunding Precipita | Activando la ciencia colectiva de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT).

Fuente: La sexta

Fuente: Agencia sinc

Últimos avances en la investigación contra el cáncer

El pasado año fue extraordinario en lo que a avances en la investigación contra el cáncer cáncer. Estos se produjeron en cuatro ámbitos: investigación acerca de las causas de la enfermedad; diagnóstico precoz y más preciso; tratamientos personalizados dirigidos a las mutaciones específicas de cada tumor; y reducción de la toxicidad y de los efectos secundarios indeseados, lo que ha comportado una mejora de la salud de los pacientes.

Así, desde biopsias líquidas que permiten identificar de forma precoz un tumor de pulmón y monitorizar su progresión; a virus oncolíticos que se inyectan en tumores cerebrales malignos y agresivos, y logran aumentar la supervivencia de los enfermos; pasando por modificaciones genéticas de los linfocitos T, un tipo de célula de defensa del organismo. Todos ellos avanzan hacia una medicina de precisión o personalizada. Y estos son algunos de los más relevantes:

1.- Tratar a los pacientes en función de la genética del tumor en lugar de su localización. Hacia la medicina de precisión o personalizada.

Hasta hace poco las terapias del cáncer se centraban en la localización del tumor, en la fase en que estaba la enfermedad y en el análisis de la morfología celular. Gracias al estudio genómico y al uso de herramientas se secuenciación genética masiva, en los últimos años se ha podido obtener un atlas muy completo de las características de cada tipo de tumor y clasificar mucho mejor la enfermedad. Y eso ha abierto la puerta a tratamientos específicos para esas mutaciones.

En cáncer de mama hemos logrado identificar ocho subtipos distintos”, apunta Josep Tabernero, director del Vall d’Hebron Institut d’Oncologia (VHIO). “Hemos descubierto vulnerabilidades de los tumores, qué alteraciones tienen y cuáles podemos tratar. Y esto ha ido de la mano de la aparición de medicamentos dirigidos específicamente a esas alteraciones”, añade.

Ahora disponemos de una foto precisa de cuáles son las alteraciones genómicas, genéticas, proteómicas, de cada cáncer que antes no teníamos. Y el reto es, a partir de ahora, cómo toda esa ingente cantidad de información se traduce en mejorar el tratamiento del paciente, por ejemplo mediante fármacos dirigidos a alteraciones específicas”, señala Aleix Prat, jefe del servicio de oncología médica del Hospital Clínic.

2.- La biopsia líquida

Se trata de un test que permite diagnosticar de forma más rápida y eficiente un cáncer, ya que es capaz de detectar células tumorales que circulan por el torrente sanguíneo o material genético del tumor suelto, llamado ADN libre circulante. “Es una prueba que nos permite hacer los mismos análisis genéticos que habríamos hecho a partir de una biopsia del tejido tumoral pero con tres ventajas -explica Ramón Palmero, oncólogo médico de la Unidad Funcional de Pulmón del Institut Català d’Oncologia (ICO)-. La primera, que es menos invasiva. La segunda, que nos permite conseguir un análisis molecular en pacientes que no podemos biopsiar o no obtener suficiente biopsia. Y la tercera, que se puede repetir las veces necesarias”.

La biopsia líquida permite realizar un diagnóstico molecular más completo precoz de la enfermedad, monitorizar la respuesta del tumor al tratamiento e incluso si el tumor vuelve a aparecer. No todos los tipos de cáncer, no obstante, se pueden detectar con esta prueba. Es el caso de los tumores cerebrales, por ejemplo. Para estos casos, Joan Seoane, profesor de investigación Icrea y director de investigación traslacional del VHIO, ha logrado desarrollar un test similar que en lugar de sangre emplea líquido cefalorraquídeo, que baña el cerebro y la médula ósea, y que obtiene mediante una punción lumbar al paciente.

3.-Nuevos tratamientos

Históricamente ha habido tres tipos de tratamiento: la quimioterapia, la radioterapia y la cirugía, que constituían los tres pilares en la lucha contra el cáncer. No obstante, los avances de los últimos años han añadido dos nuevos pilares: las terapias dirigidasy las inmunoterapias.

Las terapias dirigidas son fármacos que están diseñados para atacar específicamente una alteración molecular propia del tumor que no está presente en el resto del organismo.

El quinto pilar en los tratamientos contra el cáncer es la inmunoterapia. En este caso, el tratamiento no se dirige contra la célula tumoral sino al sistema inmunitario del paciente. Se trata de fármacos que intentan activar las propias defensas del paciente, sobre todo los linfocitos T, para que combatan al tumor.

Además de los fármacos inhibidores del punto de control inmunitario, los antiPD1 y anti CTLA4, que lo que hacen es encender un interruptor del sistema de defensa del organismo para que actúe contra el tumor, dos de los últimos avances más importantes en inmunoterapia son las terapias celulares avanzadas con células CART y las terapias de linfocitos infiltrantes de tumor o TIL, por sus siglas en inglés, que modifican o manipulan al propio sistema inmunitario. Esta última terapia logró eliminar todos los tumores de una mujer con cáncer de mama metastásico, un hito sin precedentes.

Para crear las células CART, los oncólogos cogen linfocitos T del paciente, y le insertan un gen artificial que está diseñado para dotar a estas células inmunitarias de unos receptores antigénicos. Esos receptores se enganchan a una molécula en la célula tumoral y entonces envían una señal para activar la maquinaria de destrucción de los linfocitos T. A diferencia de otras terapias, esta solo se aplica una vez al paciente, porque las células CART continúan en el cuerpo del paciente multiplicándose. Esta terapia ha demostrado ser muy eficaz en leucemia aguda linfoblástica y algunos tipos de linfoma. En el Clínic está en marcha el proyecto Ari, precisamente de terapia CART

El problema es que, por el momento, las inmunoterapias solo son efectivas en un 25% de los pacientes y en algunos tipos concretos de tumor. “El reto de futuro es lograr pasar de la efectividad en el 25% de los pacientes a una cifra mayor y que todos los tumores sean reconocidos por el sistema inmunitario”, reconoce Tabernero.

4.-La microbiota, tema estrella

Uno de los temas de los que más se ha hablado este 2018 ha sido la relación entre la microbiota intestinal y el cáncer. Numerosos estudios han arrojado luz ya sobre la relación que hay entre esta comunidad formada por billones de microorganismos que habitan sobre todo en el colon y enfermedades como alzheimer, esclerosis múltiple, parkinson y también cáncer. Se ha demostrado que la composición de la microbiota intestinal puede influenciar la respuesta a la quimioterapia y que en algunos casos incluso está detrás de un tumor.

Fuente: La Vanguardia

La inmunoterapia se confirma como opción válida en el cáncer de mama avanzado “más agresivo”

La coordinadora de la Reunión de Conclusiones del Grupo de Investigación de Cáncer de Mama en España (GEICAM) del 41st SABCS, que se celebró este martes, 29 de enero, en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid, la doctora Ana Lluch, ha asegurado que “la inmunoterapia se confirma como opción válida en el cáncer de mama triple negativo metastásico, el más agresivo y difícil de tratar.

Junto a esta investigadora estuvo presente en dicho acto la directora general y científica de GEICAM, la doctora Eva Carrasco. Respecto al objetivo de la jornada en el Hospital Clínico Universitario San Carlos, Ana Lluch explicó que “sirve para trasladar las conclusiones a las que se llegaron en el 41º Congreso de Cáncer de Mama que tuvo lugar en la ciudad estadounidense de San Antonio, al sur del estado de Texas, el pasado mes de diciembre, al que asistieron más de 6.000 especialistas de este campo”.

En concreto, Lluch destacó de esa cita mundial especializada en dicho tumor “las aportaciones realizadas por España en tratamientos locales como puede ser la biopsia del ganglio centinela afectado por cáncer en el que ahora se muestra el poder prescindir de la linfadenectomia axilar”.

Respecto a otras investigaciones, la coordinadora de la Reunión de GEICAM indicó que “se ha avanzado en el estudio del estilo de vida de las pacientes en relación con la combinación de una dieta equilibrada y el ejercicio físico”. En este punto, añadió que “los estudios muestran que reducir el peso y hacer ejercicio disminuye el riesgo de recaída de las pacientes en igual medida que cuando se aplica el tratamiento sistémico, con el coste que esto conlleva”.

Reducir el tamaño del tumor

Por otro lado, dicha investigadora apuntó los avances más relevantes llevados a cabo en los tres grupos de cáncer de mama como son los luminales, que afectan al 70 por ciento de las pacientes, los HER2, y los triple negativos. En el primero de ellos, detalló que “las aportaciones son pequeñas y ahora toca ver si disminuye la recaída, pero no se cuenta con datos aún”.

En el caso del grupo HER2, Lluch destacó una investigación en la que se refleja que “las pacientes que recibieron tratamiento redujeron el tamaño del tumor antes de operar” y que “entre el 50 y el 60 por ciento de las pacientes con esta terapia, el tumor puede llegar a desaparecer del todo”. Así, subrayó que “a través del estudio de Fase III Katherine, por primera vez, se comprobó que utilizando el anticuerpo conjugado, el T-DM1, se consigue un incremento de la supervivencia libre de enfermedad en aquellas que no alcanzan una respuesta completa con el tratamiento estándar y en las que queda enfermedad residual tras cirugía”.

Sobre el triple negativo, la facultativa insistió en que “no había nada, en cuanto a tratamiento, sólo la quimioterapia” y añadió que “para este grupo, que en España alcanza al 12 y 15 por ciento de las afectadas, la inmunoterapia se postula como efectiva para evitar que el bloqueo celular de defensa deje de hacerlo”. No obstante, recordó que “hoy por hoy para la terapia inmune sigue siendo necesaria la quimioterapia”.

Por otro lado, la investigadora perteneciente a GEICAM comentó que “los nuevos resultados difundidos en San Antonio permiten saber que aquellas pacientes con tumores que sobreexpresan más de un 1 por ciento el biomarcador PD-L1, que suelen ser entre el 40 y el 50 por ciento de todas las mujeres con tumores triple negativo, son las que obtienen un mayor beneficio con la inmunoterapia”.

Falta de financiación

Eva Carrasco adelantó los datos obtenidos del ensayo clínico GEICAM/2003-11 y CIBOMA/2004-01, que fue presentado en el Congreso Mundial de Cáncer de Mama como comunicación oral, en los que se reflejó que “aunque no se mostró que la capecitabina tras quimioterapia estándar mejore la evolución de las pacientes con triple negativo no basales con una reducción en la tasa de recaídas, sí existe una tendencia a favor del uso de esta fármaco”.

Asimismo, Carrasco expuso los trabajos futuros de GEICAM referidos a tres pilares fundamentales como son el revertir la resistencia a las terapias estándar del cáncer de mama, la Medicina de Precisión Personalizada y la inmunoterapia. También reclamó la “enorme falta de financiación para estudios puramente académicos” en este tipo de cáncer, “sobre todo de la industria farmacéutica” y remarcó que “es una financiación endémica que con la crisis se agravó”. En esta línea, Lluch solicitó que “la sociedad tiene que implicarse y que se debe cambiar la Ley de Mecenazgo en España, porque no se puede pedir todo al Estado”.

Fuente: Acta Sanitaria